Raíces nace de una verdad sencilla y poderosa: la semilla germinó. Lo que comenzó como un sueño colectivo —y que tomó forma en Movimiento Semilla— fue golpeado por una cancelación injusta e ilegal, por la persecución y el desgaste. Sin embargo, en lugar de frenar el avance histórico, aquello confirmó que el cambio auténtico no depende de un nombre o de un partido; vive en las personas que lo sostienen. Por eso, cuando intentaron arrancarnos, elegimos echar raíces.